Un choque de desfibrilación cardíaca y vuelta a la vida

Los desfibriladores, a través de pequeñas descargas eléctricas, recuperan el ritmo cardiaco salvando vidas.

¿Que es la desfibrilación ?
La desfibrilación es la aplicación de un choque eléctrico al corazón con el objetivo de restablecer un ritmo cardíaco normal. Cuando se produce una fibrilación, el ritmo cardíaco se ve alterado, debido a que una de las cámaras del corazón abre múltiples vías de reentrada, lo que convierte los impulsos en un verdadero caos y las contracciones se vuelvan arrítmicas.
La desfibrilación es necesaria cuando se produce un fallo en el sistema eléctrico del corazón, provocando que éste tiemble (fibrile) de forma incontrolada y caótica, interrumpiendo el bombeo de sangre al cerebro y al resto del organismo. Con una descarga eléctrica, producida por un desfribilador el corazón puede recuperar el control y hacer que una persona se salve.

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Estadísticas
Cada año mueren unas 250.000 personas en Europa como consecuencia de una parada cardiaca, es decir, aproximadamente cada dos minutos fallece un ciudadano europeo. Sólo uno de cada diez sobrevive. Ante un episodio de fibrilación ventricular solo hay diez minutos para recuperar el ritmo, en caso contrario la persona fallece.

Ante una parada cardíaca, una persona tiene más del 75% de posibilidades de sobrevivir si es reanimada con impulsos eléctricos y maniobras de respiración cardiopulmonar (RCP) dentro de los primeros 3 minutos. Las posibilidades de sobrevivir descienden a menos del 1% pasados los 10 minutos del episodio. Cuando se produce el desmayo el temporizador vital empieza su cuenta atrás. El uso de un desfibrilador es básico. Sin él, no hay posibilidades de reanimación.
Algunas estadísticas sugieren que de haber habido un desfibrilador, el 80% de estas muertes se podrían haber evitado.

La gran mayoría de las paradas cardiacas se presentan en el hogar, concretamente de un 75/80%, frente a un 16% que ocurre en los espacios públicos. La fibrilación ventricular (FV) es la principal causa de las paradas cardiorespiratorias extrahospitalarias.

desfiDesfibriladores externos semiautomaticos
Los desfibriladores externos automáticos (DEA) son la única herramienta disponible para actuar en caso de emergencia. Un desfibrilador puede restaurar el ritmo cardiaco normal a un paciente en parada cardiorespiratoria. Por este motivo, es importante contar con un equipo y estar preparados para su correcta utilización, y lógicamente reaccionar con rapidez es fundamental.

El uso de un dispositivo automático es muy sencillo. Sólo se deben seguir las indicaciones para colocar los parches y el desfibrilador hace el resto. Por eso los especialistas médicos recomiendan que ante la duda de estar frente a una parada cardiorespiratoria, la mejor opción es utilizar el desfibrilador. Por lo que en la sociedad está aumentando la necesidad de adquirir desfibriladores semiautomáticos (DEAs) de acceso público.

Debemos acostumbrarnos a convivir con ellos, como lo hacemos con los extintores, porque los dispositivos están especialmente diseñados para su uso por personal no sanitario, así que no implican riesgo alguno ni para el usuario ni para el paciente. Una población instruida en masaje cardiaco y respiración asistida, puede ser de gran ayuda en estos casos en los que, mientras llegan los profesionales de los servicios de emergencias, ganar segundos es vital. Además, cada vez son más los lugares públicos que disponen de desfibriladores automáticos. Están aumentando el número de gimnasios, clubs deportivos e instalaciones públicas y privadas que invierten en desfibriladores.

El funcionamiento los equipos portátiles de desfibrilación está dado por los microprocesadores internos que analizan el ritmo cardiaco del paciente a través de unos electrodos adhesivos. Luego el instrumental avisa a la persona que está frente la emergencia, si es necesaria una descarga eléctrica, así como del momento preciso. Cuando el dispositivo emite una señal visible o audible, la persona que trata la emergencia ejecuta la descarga y el desfibrilador administra una corriente eléctrica al corazón a través de los electrodos adheridos al tórax del paciente.

Un desfibrilador jamás dejará aplicar una descarga a un paciente cuyo ritmo cardiaco no sea necesario tratar mediante esta terapia. Una actuación rápida sobre la víctima, mediante la utilización de un desfibrilador y a continuación una RCP, es el único camino para evitar la muerte.
Los modelos portátiles actuales permiten a más personas responder adecuadamente ante una emergencia que requiera desfibrilación.

Inés G. Guillo – Enfermería digital

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